sábado, 20 de junio de 2009

Blogolandia, Año Cero, dos muertes en eco



Blogolandia, año cero, si se me permite este arranque a lo Rossellini.
Día uno. Mueren hoy (esto lo escribí ayer) nada menos que Don Vicente Ferrer y Don Eduardo Puelles, última víctima de ETA. Dos muertes cargadas de sentido y, en cierto modo, de belleza. De belleza, sí, de una muerte con sentido. El sentido de saber que luchar contra la pobreza y contra el fanatismo es absurdo porque el mal siempre triunfa y sin embargo...
La belleza absurda de la muerte, absurda a lo Sísifo, que era feliz nos decía Camus, en su acarreo de la piedra, que era feliz en su "muerte en vida". Rindo hoy homenaje a dos hombres que han muerto el mismo día haciendo su trabajo de hombres de bien.
En las televisiones, la rodilla de Rafael Nadal y la tristeza de David Villa, al que parece que no traspasarán al Real Madrid, ocupan más minutos que la Obra, con O mayúscula, de Vicente, el catalán y español universal. El hombre que no quiso catalanizarse el nombre de pila. El ex militante del POUM que no pegó un solo tiro en la guerra civil, el ex jesuita que dijo que había que arremangarse antes que ponerse a rezar y que colgó el hábito, el hombre que no quiso ser el Rey de los intocables en la India, sino su amigo...
Pocos minutos después, en el mismo telediario: primer plano de David Villa con las manos en los bolsillos, cabizbajo, voz en off de la periodista ratonera acerca de la soledad del corredor de fondo, soledad de delantero centro, aquí. Pobrecito el "Guaje", pobrecito su representante -con cara de apoderado taurino-, pobres, han jugado con ellos, es un problema de unos poquitos millones de euros de nada, dicen, la "entidad valencianista" los está maltratando, no se puede jugar así con un deportista de élite, y es que no se puede concentrar el chico en este torneo Confederaciones...
Al final del telediario, el resumen telegráfico: otra "entidad" diferente, el córpore insepulto de Puelles, el dolor de los suyos en el rostro. Una familia rota para siempre. Políticos cariacontecidos de todo signo saliendo en la foto, dándose el pésame como si el muerto fuera suyo. Y mañana a lo de siempre, a la zancadilla y el tentetieso.
Puelles: una mera foto de carnet de policía, pero un rostro inteligente, un hombre con expresión inteligente, casi nada; mas una "entidad" abstracta para la inmensa mayoría de los telespectadores, un nombre que se añade a la lista casi milenaria de las víctimas de la demencia, del delirio de aquellos que pretenden ser un pueblo oprimido y se comparan, qué bofetada para estos, con los palestinos o los kurdos (!?) pero que son los europeos que disfrutan de mayor autonomía política y económica de todo el continente. La envidia de irlandeses y corsos y bretones y lombardos y, ay, de catalanes... que para sí quisieran el concierto y el cupo y los fueros históricos. ..
Pero el País Vasco es un territorio oprimido y ocupado. Un antiguo país invadido hace mucho años. Lo dicen en las ikastolas.
Qué niños mimados. El diablo, cuando se aburre, mata moscas con el rabo.
Asco existencial. ¿Será un error la humanidad como especie?
Vicente Ferrer tuvo un sueño. Hace 50 años. Ellos también, pero ha resultado que era una pesadilla. La partida está perdida, por un "vicente ferrer", ¿cuántos fanáticos descerebrados etarras y afines que sólo se miran el ombligo y que no ven más allá de su boina? Ferrer no obtuvo el Premio Nobel, que le hubiese dado el espaldarazo internacional definitivo a su proyecto, pero se ganó el corazón de cientos de miles de parias de la tierra. Dicen que de dos millones y medio de "entidades" intocables o dejadas de la mano de Dios. Por fin, en la segunda cadena de RTVE, un reportaje sobre Vicente Ferrer, un viejo reportaje repescado de los archivos. Y la voz de Vicente ya octogenario, susurrante, voz serena y cansada pero entusiasta: "Todas las pesetas, todas las pesetas del mundo valen esta sonrisa.." le está diciendo en español a una niña pequeña india que tiene la felicidad grabada en sus grandes ojos negros e intensos. Todas las pesetas del mundo... o unos poquitos millones de euros. Con esos poquitos millones de euros que le regatean al pobrecito de David Villa, ¿cuántos miles o cientos de miles de sonrisas negras e intensas se podrían obtener? Vicente Ferrer tuvo un día un sueño. Como el otro King, que tampoco quiso ser el rey de los negros. Y su sueño (que es trabajo, trabajo y trabajo, sentido común y amor al prójimo, simplemente) se ha convertido en un ejemplo para toda la humanidad. Los políticos deberían ir todos -como mínimo seis meses- de cooperantes a la Fundación Vicente Ferrer, so pena de perder su cargo. Pido una "ley de educación para la política", ya. Y otra para la de los periodistas de la tele... ¿No puede la televisión pública tener un "Consejo de ética" que impida que en los telediarios la rodilla lesionada de Rafael Nadal y los enfurruñamientos de David Villa ocupen más espacio que la muerte de Vicente Ferrer? ¿No pueden poner siquiera en sobreimpresión la dirección de la Fundación?
http://www.fundacionvicenteferrer.org/
Ah, y ya puestos, pido, en la declaración de la renta, una casilla "Fundación Vicente Ferrer" al lado de la de la iglesia católica.

3 comentarios:

  1. Hola apreciado viajero, comienzas tu andadura y nos lanzas esta pregunta: ¿Será un error la humanidad como especie?...
    ... y encadenada a ella recuerdo un párrafo de la filósofa María Zambrano que puede ser el inicio para poder rebatir esa duda que nos lanzas en forma de pregunta.

    María Zambrano dice cada época se justifica ante la historia por el encuentro de una verdad que alcalza la claridad en ella.

    ¿Cuál será nuestra verdad?
    ¿Cuál será nuestra manifestación como época?.

    Es verdad que tenemos muchos motivos para sentirnos avergonzados como especie, pero de vez en cuando surge alguien con luz, alguien de presencia infinita. Una de esas personas es Vicente Ferrer, a la que en tu post de hoy has recordado. Personas como él harán que nuestra época no sea un despropóstito, un desencuentro. Harán que el sentido de nuestro tiempo no sea un absurdo, un ir y correr detrás de un "algo" sin presencia.
    Vicente Ferrer tuvo siempre al final de su mirada los ojos del otro, del humilde; al que buscó y dio cobijo siempre.

    Y entonces me digo a mí misma que no, que como especie no somos un error, que ahí están ellos... Vicente, María, y unos cuantos anónimos más. Silenciosos siempre, pero con presencia.

    Pero luego, querido viajero, vas y terminas tu entrada con otra cuestión:

    ¿No puede la televisión pública tener un "Consejo de ética" que impida que en los telediarios la rodilla lesionada de Rafael Nadal y los enfurruñamientos de David Villa ocupen más espacio que la muerte de Vicente Ferrer?

    Y entonces pienso que es cierto, que de qué manera hemos perdido el norte. Y me quedo pensando... y vuelvo de nuevo la mirada a tu pregunta... y se me queda bailando en el pensamiento ese despropósito de época que estamos viviendo, de la que todos somos partícipes... y responsables.

    ... Y entonces olvido a María Zambrano, a Vicente Ferrer, a Teresa de Calcuta... y a tantos anónimos generosos y me digo... puede que sí, que seamos una auténtica y perfecta época de despropósitos. Que sólo hemos sabido mirar nuestro propio ombligo... que en nuestros ojos jamás hubo horizonte.

    (...)

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Triste época, Ana, sin duda, y llena de despropósitos aquella en la que el discernimiento, la vocación y el amor al prójimo parecen ñoños y casi rídiculos... Ayer murieron dos hombres; uno, un policía que dio su vida para que otros, nosotros, no la perdiéramos; y el otro, un benefactor de la humanidad oprimida (la que está de verdad oprimida, no "la humanidad de la nación vasca o catalana oprimidas" o todas esas memeces que nos toca oír a menudo), Vicente Ferrer, uno de los seres más excepcionales del siglo pasado y de éste, que se dejó la vida para que los que no tienen nada, algo tengan. ¿No se unen esas dos muertes acaso en un acorde perfecto, triste pero perfecto?

    ResponderEliminar